
MCK Hospitality, el grupo gastronómico peruano que opera marcas como Osaka, KO Asian Kitchen y Barrio, proyecta alcanzar una valorización superior a los 100 millones de dólares hacia 2030. Para lograrlo, busca ampliar su presencia internacional hasta llegar a 50 restaurantes y alcanzar un EBITDA de 10 millones de dólares, con una estrategia que combina aperturas propias y modelos de expansión escalables.
Al cierre de septiembre de 2026, las ventas de sus marcas crecieron 27% frente al mismo periodo del año anterior. El grupo proyecta facturar 132 millones de dólares durante todo el año, aunque el calendario de aperturas en Chicago y Dubái se ha retrasado. Ambos restaurantes Osaka tienen previsto iniciar operaciones en el primer trimestre de 2027.
La expansión internacional se complementará con el desarrollo de nuevos conceptos. En Lima, MCK prepara Casamara, una propuesta de cocina mediterránea con influencias japonesas, cuya apertura está prevista para julio o agosto de 2027 en San Isidro. El proyecto ocupará el espacio donde actualmente funciona Carnaval, bar que será trasladado a una nueva ubicación en Miraflores o Barranco para acercarse al público turístico.
El grupo también planea ampliar KO Asian Kitchen en Colombia y explorar nuevas ubicaciones para Barrio en Lima. A septiembre, el mercado peruano representaba el 19% de las ventas brutas de sus marcas, con 18 millones de dólares acumulados. La estrategia busca diversificar mercados y fortalecer los conceptos con mayor potencial de crecimiento.
El plan enfrenta presiones por el encarecimiento de los alquileres, los salarios y algunos insumos. Además, la posible afectación de la disponibilidad de pescado por el fenómeno de El Niño llevará al grupo a ajustar la ingeniería de sus cartas antes que trasladar automáticamente los mayores costos al consumidor. La gestión de ubicaciones, los márgenes y la eficiencia operativa será clave para sostener la expansión.




