
A una manzana de la Plaza de Armas de Arequipa, CIRQA ocupa un antiguo monasterio agustino cuya historia se remonta a 1540. El inmueble fue cedido a la Orden Agustina con la condición de construir una iglesia, claustros, patios y huertos, y dedicar un altar a San Nicolás de Tolentino. Tras siglos de terremotos y reconstrucciones, el edificio fue recuperado para convertirse en un hotel boutique que abrió sus puertas en 2019.
La intervención estuvo a cargo de Ignacio Masías, fundador y CEO de Andean, junto con Sandra Masías y los arquitectos Stephanie Chang y Daniel Cisneros. El proyecto tomó el sillar volcánico como elemento central y recuperó techos abovedados, arcos, columnas y muros originales, incorporando madera oscura, hierro, vidrio y espejos. El resultado mantiene la estructura histórica y suma recursos contemporáneos sin alterar el carácter del inmueble.
Diseño adaptado al patrimonio
CIRQA cuenta con once habitaciones, cada una adaptada a las dimensiones e irregularidades propias del antiguo monasterio. Las habitaciones Bóveda conservan los techos originales y figuran entre las más solicitadas, mientras que las Aposento incorporan una zona de lectura privada. El concepto también se extiende al equipamiento, con televisores inteligentes, altavoces inalámbricos, secadores Dyson y artículos de tocador orgánicos.
El hotel se organiza alrededor de dos patios con funciones diferenciadas. Uno alberga una piscina climatizada de diseño minimalista, mientras el segundo funciona como espacio social para comer y conversar. La propuesta se complementa con un restaurante distribuido entre un salón interior con chimenea y una terraza exterior equipada con dos braseros. En la azotea, El Techo de CIRQA funciona durante la tarde como espacio de té y por la noche como barra de cócteles, a 2.300 metros de altitud.
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Gastronomía con identidad arequipeña
La propuesta culinaria está dirigida por la chef ejecutiva María Fé García y parte de los ingredientes andinos y del recetario tradicional de las picanterías de Arequipa. La carta incorpora preparaciones como camarones a la plancha, chupe de camarones del valle de Ocoña y rocoto relleno, combinando técnicas contemporáneas con productos y recetas vinculados al territorio.
La experiencia del huésped se extiende fuera del hotel mediante excursiones diseñadas alrededor del patrimonio y los paisajes de la región. Entre ellas se encuentran recorridos por el Monasterio de Santa Catalina, la Ruta del Sillar y Culebrillas, el centro histórico y el barrio de San Lázaro, además de visitas al Cañón del Colca. De esta manera, CIRQA integra alojamiento, gastronomía, arquitectura y experiencias culturales en una propuesta orientada al segmento de lujo.




