
Sando, la hamburguesería fundada por Ivalú Acurio, hija del reconocido chef Gastón Acurio, en Ginebra, Suiza, llegó por primera vez a Lima mediante una colaboración temporal con Papachos. La propuesta introduce una carta inspirada en street food japonés y cocina nikkei, apostando por una experiencia gastronómica orientada a nuevas generaciones de consumidores que buscan conceptos más híbridos y diferenciados.
El pop-up forma parte de una estrategia de renovación impulsada por Papachos, enfocada en incorporar colaboraciones gastronómicas temporales capaces de generar conversación, atraer nuevas audiencias y fortalecer la experiencia de consumo dentro de sus espacios. La activación se desarrolla tanto en salón como mediante delivery.
La historia detrás de Sando conecta tres mercados: Perú, Japón y Suiza. Ivalú Acurio estudió hotelería en Suiza y cocina en Le Cordon Bleu, donde conoció el concepto del “sando”, un tipo de sándwich asociado a la cultura urbana japonesa. Esa influencia terminó convirtiéndose en una marca propia desarrollada junto a un socio japonés en Ginebra.
Para su llegada a Lima, la propuesta presenta hamburguesas como Teriyaki Tamago Sando y Mapo Sando, desarrolladas bajo una lógica que mezcla técnica japonesa, sabores nikkei e inspiración street food. La experiencia se complementa con acompañamientos y activaciones vinculadas a cultura urbana, música y diseño.
La llegada de Sando también confirma el creciente interés por conceptos gastronómicos que cruzan fronteras culturales. La combinación entre hamburguesas, cocina japonesa, identidad nikkei y cultura urbana responde a un consumidor que ya no busca únicamente producto, sino propuestas con narrativa, experiencia y diferenciación dentro de un mercado gastronómico cada vez más competitivo.




